El acetal (POM) es uno de los plásticos de ingeniería más utilizados en aplicaciones industriales debido a su estabilidad dimensional, bajo coeficiente de fricción y buena resistencia mecánica. Sin embargo, para garantizar su desempeño óptimo y prolongar la vida útil de las piezas, es fundamental aplicar buenas prácticas desde la selección del material hasta su instalación y operación en campo.
Elegir el tipo correcto de acetal es una de las decisiones más importantes para garantizar el desempeño óptimo del componente. No todos los grados ofrecen el mismo comportamiento ante carga, temperatura o exposición química.
Existen principalmente dos variantes:
Cada uno presenta ventajas específicas según la aplicación.
Una selección incorrecta puede generar deformaciones, pérdida de rigidez, grietas por fatiga o degradación química prematura. Por ello, antes de definir el material se deben analizar variables como:
Tomar en cuenta estas variables desde el inicio evita costos por reemplazos, paradas no programadas y reprocesos.
El acetal homopolímero se caracteriza por ofrecer mayor rigidez y resistencia mecánica. Es ideal para aplicaciones donde la carga estructural es elevada y se requiere alta resistencia a la tracción y mejor desempeño en fatiga.
Por otro lado, el acetal copolímero presenta mejor estabilidad térmica y mayor resistencia química. Su estructura molecular le permite soportar mejor ambientes con presencia de humedad, productos químicos agresivos moderados y temperaturas ligeramente superiores en operación continua.
Para elegir correctamente, es recomendable realizar una evaluación técnica considerando:
Analizar cuidadosamente estos factores garantiza mayor confiabilidad y vida útil del componente.
El diseño adecuado de piezas en acetal (POM) es clave para evitar fallas prematuras y maximizar el rendimiento del material. Aunque el acetal es resistente y estable, sigue siendo un material termoplástico, por lo que responde de forma distinta al metal bajo carga o presión prolongada.
El diseño debe contemplar también posibles fenómenos de fluencia (deformación progresiva bajo carga constante), especialmente en aplicaciones con presión permanente.
El acetal es fácil de mecanizar, pero requiere parámetros adecuados para conservar sus propiedades mecánicas:
El exceso de calor puede alterar la estructura molecular del material y afectar su estabilidad dimensional. Por eso, el control térmico es fundamental.
Además, después del mecanizado, se recomienda inspeccionar la pieza para verificar que no existan rebabas, microfisuras o deformaciones que puedan comprometer su funcionamiento en servicio.
Aplicar correctamente estas prácticas de diseño y mecanizado asegura piezas más duraderas, confiables y eficientes en entornos industriales exigentes.
El acetal (POM) ofrece buena resistencia química, lo que lo hace adecuado para múltiples aplicaciones industriales. Presenta excelente comportamiento frente a aceites, grasas, combustibles y muchos solventes comunes, manteniendo su estabilidad dimensional y propiedades mecánicas.
Sin embargo, no se recomienda su uso en contacto con:
La exposición a estas sustancias puede provocar degradación o agrietamiento del material, por lo que siempre es importante verificar la compatibilidad química antes de su instalación.
Una de las principales ventajas del acetal es su bajo coeficiente de fricción. En sistemas de fricción moderada, puede operar sin lubricación constante, lo que reduce mantenimiento, consumo energético y ruido operativo.
Se utiliza comúnmente en:
No obstante, en aplicaciones de alta carga o fricción intensa, puede ser necesario incorporar lubricación adicional o seleccionar grados especiales del material.
En condiciones adecuadas, el acetal ofrece un rendimiento confiable y eficiente en entornos industriales exigentes.
En conclusión, aplicar correctamente las buenas prácticas al utilizar acetal en aplicaciones industriales es clave para garantizar rendimiento, seguridad y larga vida útil en cada componente. Desde la selección adecuada del tipo de material hasta el diseño, mecanizado e instalación correctos, cada etapa influye directamente en el desempeño final de la pieza.
En LDM somos expertos en aplicaciones con plásticos de ingeniería. Contamos con un equipo técnico especializado que puede ayudarte a seleccionar el plástico adecuado para cada aplicación, asegurando eficiencia, durabilidad y rentabilidad en tus proyectos.
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